-Estas despedida señorita Castillos – dijo un hombre moreno
- ¿Que yo qué?- dice una chica
-Esta despedida a partir de mañana usted no se presenta mas acá
– dijo el hombre
- ¿Pero porque? – dijo gritando
-Necesitamos la vacante, gracias por los servicios prestados
– dijo dándole la mano
Ella corrió la mano y le respondió: Sabe que, no necesito más
este inútil trabajo – Y se fue. Siguió caminando enojada y pidió el ascensor.
-Laila, Laila –gritaba un chico rubio
-¿Qué quieres? – dijo en tono cortante
-Lo lamento no quería que esto terminara así – dijo lamentándose
-No quiero tus lamentos ni tu tonto amor. Vete a festejar
con tu padre- Y l puerta del ascensor se cerró .Bajo hasta la planta baja, tomo
el picaporte de la puerta de salida y empezó a luchar ya que no se abría. Pero
desde afuera una chica pelirroja abrió.
-¿Qué pasa, nerviosa?- dijo la pelirroja
-Mejor no te contesto – dijo mirándola a los ojos
-Que lindo puesto de trabajo voy a tener y que lindo novio
tengo – dijo la pelirroja riéndose
-Yo no hablo con zorras – Y se fue furiosa de allí hacia la estación
de trenes de Atocha
-
Por Dios no aguanto más. Me despiden de mi
trabajo y el tiene la osadía de venir a querer hablar conmigo. Que parte de no
te quiero mas es tan difícil de comprender, encima me humilla frente a todos engañándome
con esa pelirroja. Y su padre ... el maldito le dio puesto a esa zorra porque
es la nueva novia de su hijo – dijo para sí misma
Llega a la estación y se sube al
tren que tardo 5 minutos en llegar .Se sentó en la silla y se quedo mirando un
punto fijo muy furiosa .
http://www.youtube.com/watch?v=jzvnFbsXxxA - Canción para escuchar mientras lees esta parte
La puerta del vagón se abrió y un chico alto, morocho y
con barba entro y se sentó enfrente de Laila. Ella vio al frente suyo y sintió un
flechazo al corazón, vio los ojos de aquel chico y se enamoro. Un brillo en sus
ojos se encendió y un nuevo sentimiento floreció.
-
Tal vez , si fuera más linda le podría hablar –
se dijo para sí misma
Y de pronto la mira a los ojos y ella le corresponde con una
sonrisa, pero el lanza un suspiro .Laila se dio vuelta rápidamente y empieza a
ver el celular como si en realidad lo hiciera.
-Que idiota que soy – piensa en su mente Laila
Narra el chico
-
Que día tan abrumador, quiero llegar rápidamente
a mi casa .Odio pasar todo el día en el hospital y esta mierda de enfermedad
que avanza y... Wow que hermosa chica pero parece triste . Me acaba de sonreír,
es tan linda cuando sonríe. Pero que idiota , tendría que haber sonreído también
no largar ese suspiro – se dijo para sí mismo
El narrador: Laila se baja del vagón y sale de la estación.
Mirando a aquel chico por la ventana y piensa que solo es un amor pasajero. Llega
a su casa y duerme pensando en ese príncipe de jeans y barba.
Y así pasan los días hasta el miércoles 10, Laila busca
trabajo por toda la cercanía de Madrid pero no logra encontrar nada y cada vez
pierde más la esperanza hasta que entra de nuevo al vago y se encuentra... con
esos ojos grises y su corazón alto mas y mas fuerte .Aquel chico se baja en esa
estación y Laila lo sigue, pero del bolsillo de aquel chico se cae su documento
y una pulsera. La chica corre y los toma. Corre y corre por la estación para
poder entregárselo y por fin puede saber el nombre de ese chico que le saca un
suspiro y acelera su corazón: Gabriel, Gabriel Montoya y al fin lo encuentra
-Gabriel...-dice tímidamente
Y él se da vuelta y el tiempo se paraliza. Laila moría por
dentro pensando que el por dentro debe estar pensando que chica más tonta.
-Si?- dijo mirándola
- Se te callo el documento y una pulsera – dijo sonrojada
- Oh gracias, me puedes poner la pulsera – dice sonriendo
- Claro – responde entusiasmada
- Sufres de epilepsia? Digo por la pulsera y por cierto soy
Laila – dijo dándole la mano
-Así es estos días empeoro, pero un gusto en conocerte Laila,
adiós –le dijo mientras saluda con la mano
A ella se le rompio el corazón hasta que Gabriel vino
corriendo y gritando: Laila por toda la estación
-Qué pasa?
-Quieres tomar un café?
- Claro – dijo sonriendo
Toda una tarde charlando y conociéndose. Gabriel se ofreció a
acompañarla hasta su casa y ella acepto con gusto. Tuvieron que compartir un
paraguas los dos porque llovía y al llegar le dijo:
-Laila-
-Si-
-Te puedo contar algo?
- Claro-
-Me enamore- dijo susurrándole al odio
- Que bueno y de quien?
- De la mujer más preciosa que tengo a mi frente –
Y Laila se sonrojo
-Lai quisiera preguntarte... si tal vez... tu quisieras salir...
conmigo- dijo mirándola
-Me estás haciendo la chica más feliz del mundo – Y se
abrazaron en medio de la lluvia .Le regalo una rosa roja y le dio un beso en la
mejilla. Mientras se iba le dijo: mañana jueves en el mismo vagón?
- Si, por siempre elegiré ese vagón
Jueves 11 de marzo de 2004
Laila subió al tren de la estación Atocha a las 7:10 AM y un
chico la mira de reojo y se le acerca.
-Tan linda y sin novio-
- Jajaja que tonto – y lo abrazo
-Se supone que tenias que seguir el juego – dijo riendo
Gabriel tomándola de la mano. En la próxima estación bajamos
- Si – Y pasan por un túnel que deja oscuro el vagón y
Gabriel se acerca a Laila para besarla y... pero un sacudón fuerte los tumba al
piso a los dos
En ese gran silencio Laila está sobre Gabriel y con las
manos tantea la cara de él. Los dos muy agitados y casi sin poder respirar,
Laila toma el valor suficiente y apoya sus labios en los de Gabriel.
-
Te amo – dice Gabriel entrecortado
-
Y yo a ti – dice Laila quedando dormida sobre el
pecho de Gabriel
Narra Laila: Despierto de un sueño eterno, donde busco a Gabriel.
Y veo un diario donde dice: 11 de marzo de 2004. Atentado en el tren de Atocha vagón
1,4, 6 y 7. Lamentamos que haya habido víctimas fatales. Y ahí entiendo todo y
hay lo veo a aquel chico de barba sonriendo vestido de blanco con una rosa roja
en la mano. Camino hacia el, lo beso y me toma de la mano. Caminamos hacia algún
lado donde todo parece eterno pero estoy con el. Siempre voy a elegir ese vagón
donde aquel chico me miro y lo último que pienso es que el amor va más allá de
la muerte...
Fin
En memoria de las víctimas del 11 de marzo de 2004